Respuesta económica argentina al Covid19

 

Algunas reflexiones sobre la situación actual y las prioridades de la política económica.

Situación inicial:

  • Argentina implementó un esquema de aislamiento social muy restrictivo, por encima incluso del de países con picos de contagiados.
  • El accionar del Estado Nacional se encuentra limitado por una crisis económica previa a la pandemia, una política económica expansiva anterior a la crisis actual, más de 12 años de déficit fiscal y el país al borde del default.
  • El sistema sanitario argentino tiene escasa capacidad de reacción (pocas camas libres y respiradores), sumado a la precaria situación habitacional de un gran porcentaje de la población que facilitaría el contagio y dificultaría el cumplimiento del aislamiento.

Actualidad:

  • La recesión económica está transcurriendo. Se debe tratar de mitigar su impacto, evitar la destrucción de la capacidad productiva, organizativa y cultural de la economía, condición necesaria para aprovechar el rebote una vez terminada la crisis de salud pública.
  • El dinero debe seguir circulando por la economía y no debe romperse la cadena de pagos. De romperse la misma, la economía se terminará de trabar, será más difícil una recuperación y los sectores que continúan produciendo se verán afectados.
  • La pandemia mata de dos formas: por el virus y por la depresión. Restringir las libertades por tiempo extendido puede traer consecuencias sociales y de salud pública que actualmente no son tenidas en cuenta.
  • La extensión de la crisis actual es incierta y todo parecería indicar que se deberá hacer un esfuerzo extendido (evitar rebrotes en unos meses, aislamiento de gente mayor). Necesidad de empezar a analizar estrategias diferentes al aislamiento generalizado.
  • El impacto de la crisis es heterogéneo y podríamos clasificarlo en tres grupos:
    • Asalariados de empresas grandes y/o sectores productivos, empleados públicos, jubilados: tienen un ingreso asegurado y su consumo está “pisado” por el aislamiento social. Tienen un ahorro forzado.
    • Asalariados de empresas pequeñas, monotributistas, profesionales independientes, comerciantes: su ingreso se encuentra en riesgo por la crisis actual.
    • Sin ingreso formal: fuera del sistema o con ingresos informales esporádicos.

Política económica:

  • Cuatro focos para la política económica:
    1. Asignar recursos a la mitigación y contención de la epidemia.
    2. Garantizar la cadena de pagos en general (por ejemplo, proveedores, servicios, impuestos, suscripciones, etc.),
    3. Garantizar el pago de los sueldos en particular, y
    4. Ayudar a aquellos que perdieron su fuente de ingreso (comerciantes, monotributistas, vendedores, etc.).
  • Créditos para que no se rompa la cadena de pagos. Tanto bancarios (financiar capital de trabajo o pago de sueldos) como no bancarios (REPOS, ANSES) o acuerdos privados (posibilidad de que un inquilino pague dos meses por adelantado a su arrendador o que este le conceda un periodo de gracia).
  • El Estado tiene que “inyectar” pesos a la economía (bajas de tasas, gasto fiscal, etc.). La emisión va a ser la única forma de financiar dicha política expansiva, ya sea de pesos por el BCRA o cuasimonedas provinciales.
    • La emisión va a llevar a un aumento de la inflación, y en el mejor de los casos, la misma se verá reflejada una vez finalizada la crisis sanitaria.
    • De acelerarse la inflación, un acuerdo de precios y salarios puede mitigar el impacto inflacionario por un tiempo limitado y de crisis extraordinaria.
  • El tipo de cambio, ancla nominal de la economía, continúa atrasándose y se convierte en un desafío para los sectores productivos y exportadores (economía del conocimiento, agroindustria, etc.).
    • Se debe buscar alternativas para que no aumente la brecha cambiaria (diferencia del tipo de cambio oficial con el tipo de cambio financiero (CCL)). Más restricciones al CCL y devaluación del tipo de cambio oficial.
    • Buscar evitar que el ahorro forzoso de los asalariados vaya al dólar.
  • En esta línea, algunas medidas específicas podrían ser:
    • Varios sectores (comercios minoristas, take-away en restaurants, etc.) podrían volver a ser productivos sin poner en peligro la salud y sanidad (cumpliendo con protocolos estrictos). Deben ser los primeros en abrir cuando se flexibilice el esquema actual de aislamiento.
    • Expandir, mejorar y facilitar el seguro de desempleo. En particular, permitir acuerdos de “despido con recontratación futura”.
    • Un sector importante de la economía ha tenido un aumento de su ahorro (asalariado que tiene su consumo “pisado”), y puede financiar a terceros a través del sistema financiero o adquiriendo servicios por adelantado.
    • Por la misma razón, y para facilitar el cumplimiento de obligaciones por parte de empresas, Estado, etc., se puede reducir salarios en un porcentaje.
    • En la etapa actual, no tiene sentido buscar incentivar la demanda. Este tipo de políticas tienen que realizarse una vez solucionada la crisis sanitaria.
  • No debe avalarse un impago/morosidad general de la economía, sea de servicios privados, servicios públicos o impuestos, ya que iría en detrimento de garantizar que el dinero circule en la economía.
    • Buscar el cumplimiento de obligaciones contraídas a pesar de no recibir servicio alguno (por ejemplo, pagarle al gimnasio por más que el mismo no abrió). Muchos trabajadores cobrarán su sueldo a pesar de no prestar su servicio (supongamos un recepcionista). Recíprocamente deberían pagar sus obligaciones contraídas con comercios/profesionales a pesar de que estos no puedan proveerles el servicio por fuerza mayor.
    • Facilitar acuerdos entre privados, no legislar reglas generales. Ambas partes tienen incentivos a buscar un acuerdo, ya que ambas se verían dañadas en caso de un impago. Por ejemplo, en algunos casos el inquilino puede ser más líquido que el arrendatario, o el proveedor más líquido que el comerciante.